|
SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO
No existe una sintomatología específica en el cáncer
de vejiga aunque la mayor parte de las veces se detecta por la presencia
de sangre en la orina.
A veces la sangre no se ve en la orina pero se puede confirmar su
presencia con un examen microscópico rutinario de orina.
Otras manifestaciones que pueden aparecer son:
Escozor o dolor durante la micción y la necesidad urgente
y frecuente de orinar. Estos síntomas son muy parecidos a
los de una simple infección de orina. Incluso pueden surgir
juntas estas dos alteraciones, la infección y el cáncer.
Se sospechará de cáncer de vejiga cuando no mejoren
los síntomas de la infección de orina tras someterse
a un tratamiento antibiótico.
También se pueden dar síntomas obstructivos que pueden
llegar a la no emisión de orina.
Para el diagnóstico se precisa de las
siguientes pruebas:
La citología o examen microscópico
de la orina puede detectar la presencia en ella de sangre y células
anormales.
La ecografía abdominal permite
valorar la presencia de un tumor en la vejiga, localizarlo, comprobar
su tamaño y si existe obstrucción en la vejiga.
Una cistoscopia consiste en introducir
un endoscopio (tubo con una lámpara eléctrica y un
sistema óptico) en el interior de la vejiga, a través
de la uretra, para visualizarla. Con esta prueba se visualiza directamente
el tumor, su tamaño y situación. Se pueden tomar muestras
del tejido de la vejiga distante al tumor, del tumor y de la orina
para ver si contiene células cancerosas. Una vez, que se
confirma el diagnóstico, tras la biopsia realizada por el
patólogo, se puede extraer el tumor por completo y una zona
de la vejiga.
La tomografía computerizada
consiste en una emisión de rayos X desde distintas perspectivas
y con la que se puede observar todo el cuerpo. Esta prueba es útil
para comprobar la extensión del cáncer a otras zonas.
|