| TRATAMIENTO El
tratamiento presenta menos ventajas a los hombres mayores de 70 años que
a otros más jóvenes. Esto es debido a que los más mayores
tienen más posibilidades de morir por otra causa que no sea el cáncer.
Además estos tratamientos pueden producir impotencia e incontinencia con
lo que la forma de vida de estos pacientes puede deteriorarse gravemente.
Algunos enfermos con cáncer de próstata deciden esperar y vigilar
el curso de la enfermedad antes de someterse a algún tratamiento.
Los tratamientos que se suelen emplear son los siguientes:
Prostatectomía radical: con esta operación
se extirpa toda la glándula prostática y se utiliza cuando el cáncer
no se ha propagado más allá de la próstata. Se puede
realizar con anestesia general o anestesia epidural. Existen dos formas
de realizar esta intervención, una la prostatectomía retropúbica
radical y otra la prostatectomía perineal radical. En la primera la incisión
quirúrgica se realiza por el abdomen inferior. En la segunda, la incisión
se realiza entre el escroto y el ano. Con esta última, no se pueden extirpar
los ganglios linfáticos. La glándula prostática
está rodeada de nervios que hay que revisar durante la intervención
para comprobar que no estén afectados. Si lo están, habrá
que extirparlos, si no, se conservarán aumentando con ello las probabilidades
de no sufrir impotencia tras la operación. El tiempo de la intervención
es de una a cuatro horas. El paciente estará hospitalizado durante cuatro
o cinco días y tendrá que estar de tres a cinco semanas sin trabajar.
Por lo general, se llevará una sonda urinaria durante 10 o 12 días
después de la intervención, tras este período se retirará
la sonda. Resección transuretral de la próstata: consiste en
una extirpación parcial de la próstata, la parte que se encuentra
rodeando la uretra. Este tipo de intervención se realiza en hiperplasias
benignas de próstata y también en aquellos pacientes con cáncer
prostático que no pueden ser sometidos a resección total. Se utiliza
para aliviar los síntomas que presentan estos pacientes pero no para curarlos.
La intervención se realiza mediante un instrumento que se introduce
por uretra. Éste lleva insertado un pequeño metal que al calentarse
corta la parte de tejido maligno. Se emplea anestesia general o epidural. La operación
dura aproximadamente una hora. Tras la intervención, la orina
es conducida, a través de un catéter, desde la vejiga al exterior.
Se mantendrá la sonda durante dos o tres días y luego se retirará.
El paciente podrá incorporarse a su hábitos normales de
vida tras una o dos semanas. Criocirugía:
consiste en congelar las células cancerosas para mantener localizado el
cáncer. Se realiza colocando una sonda, a través de una incisión
en la piel, entre el ano y el escroto. Para localizar el lugar donde
tiene que insertarse, se utiliza una ecografía transrectal. Al
mismo tiempo se introduce otra sonda por uretra, por la que se pasa suero salino
tibio para que la uretra no se congele. Esta técnica tiene que
realizarse con anestesia epidural. En la intervención se colocará
un catéter en vejiga, a través de una incisión en la piel
para que la orina salga sin problemas pues, tras la intervención, la próstata
se inflama. Esta sonda se mantendrá durante una o dos semanas, tras las
cuales se retirará y el hombre podrá orinar normalmente.
Esta técnica se suele emplear en aquellos pacientes que, por sus condiciones
físicas, no pueden soportar una cirugía o un tratamiento con radioterapia.
Radioterapia: La radioterapia consiste en el
empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir
el número de células cancerosas. Es un tratamiento local.
Se desarrolla a lo largo de unos días (los que el oncólogo y el
radiólogo hayan creído convenientes), y el paciente va de forma
ambulatoria a la clínica o sala donde se realice la radioterapia; no tiene
que estar ingresado para ello. En sí, el tratamiento dura unos
minutos. No es doloroso sino que es algo parecido a una radiografía sólo
que la radiación es mayor y está concentrada en la zona afectada.
Los efectos secundarios de este tratamiento son inflamación, enrojecimiento
y sequedad como después de una quemadura solar, que suelen desaparecer
tras seis o 12 meses. Braquiterapia: consiste
en un tipo de radioterapia interna. Se utilizan unas pequeñas partículas,
del tamaño de un grano de arroz, que son insertadas en la próstata.
Estas partículas son radiactivas y emiten radiación durante semanas
o meses. No producen dolor, su tamaño es muy pequeño, su presencia
ocasiona poca incomodidad. Puede que durante una semana después de su colocación,
la persona presente dolor en el área perineal y un color de orina rojo-pardo.
Tratamiento hormonal: consiste en disminuir
los niveles de andrógenos, hormonas masculinas porque éstas provocan
un crecimiento de las células cancerosas. Al disminuir los niveles de estas
hormonas, se pueden reducir o hacer que crezca más lentamente el cáncer
pero no se cura. Este tratamiento se utiliza con aquellos pacientes que
tienen un cáncer de próstata extendido a otras partes del cuerpo.
La reducción hormonal se puede hacer mediante la extirpación
de los testículos o mediante la administración de medicamentos.
La primera técnica es muy agresiva y generalmente se suele preferir la
segunda. Los análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante
(LHRH) son medicamentos que disminuyen la cantidad de testosterona producida en
los testículos. Se inyectan mensualmente o cada tres meses en la consulta
de un médico o en un centro de oncología. Los medicamentos que se
emplean son el leuprolide y el zoladex. Después de estos dos tratamientos,
se pueden utilizar los bloqueadores de los andrógenos. También se
emplean como un tratamiento combinado con los anteriores, siendo más eficaz
que cada uno por separado. Los antiandrógenos se administran
en forma de píldoras, una o tres veces al día.
Quimioterapia: se utiliza cuando el cáncer de próstata se
ha extendido fuera de la glándula prostática y cuando la terapia
hormonal ha fallado. Con ella no se persigue destruir todas las células
cancerosas pero sí reducir los síntomas y retrasar la evolución
del cáncer. No se recomienda su uso para las primeras etapas del cáncer
de próstata. Consiste en la administración de medicamentos
que destruyen las células cancerosas. Existen varias vías
de administración, pero las más frecuentes son la vía oral
y la vía intravenosa. No es necesaria la hospitalización
para recibir este tratamiento, se puede hacer de forma ambulatoria. Esto dependerá
del estado de la paciente y del tiempo de duración del tratamiento.
Habitualmente se administran dos o más medicamentos conjuntamente
para evitar que las células cancerosas se hagan resistentes a la quimioterapia.
Efectos secundarios de estos tratamientos
Los efectos secundarios más importantes son la incontinencia o incapacidad
para controlar la emisión de orina. Los tratamientos para el cáncer
de próstata pueden dañar los músculos y los nervios de la
vejiga y de la uretra. Esto puede provocar que se escape la orina al toser, reír,
o al realizar ejercicios. Otro tipo de incontinencia que se puede presentar
es al acumularse mucha cantidad de orina en la vejiga. Esto ocurre porque la próstata
aumentada de tamaño presiona sobre el conducto uretral impidiendo la salida
de orina. También puede ocurrir como consecuencia de la formación
de tejido en la cicatriz tras la operación; este tejido bloquea el flujo
de orina. La impotencia o incapacidad para obtener una erección
del pene, puede ser otro efecto secundario. Ésta se produce debido a que
los nervios, responsables de las erecciones, hayan sido dañados o extirpados
por la prostatectomía radical. La radioterapia y la criocirugía
también pueden dañar los nervios. La radioterapia
puede producir diarrea con o sin sangre e inflamación del intestino grueso
(colitis). También se puede producir cansancio. La impotencia es otro efecto
secundario de esta técnica. La cirugía de próstata
puede presentar, además de impotencia, cualquier efecto secundario que
se presenta normalmente tras una intervención quirúrgica.
Los efectos secundarios de la quimioterapia son debidos a que los medicamentos
son muy fuertes, y en algunos casos, resultan muy molestos. Hay que decir que
se administran, junto con ellos, otros fármacos que disminuyen esos efectos
como pueden ser los vómitos. Entre otros efectos se presentan: náuseas,
vómitos, pérdida de apetito, pérdida del cabello, cansancio,
etc. |