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PREVENCIÓN Y FACTORES DE RIESGO
Las causas no son bien conocidas, no se sabe muy bien por qué
en algunos casos aparecen células cancerosas y en otros no.
Se están estudiando los factores de riesgo que pueden aumentar
las posibilidades de padecer esta enfermedad. Entre otros factores,
están los siguientes:
Edad: la probabilidad de tener cáncer
de próstata aumenta considerablemente a partir de los 50
años. Más del 80% se diagnostica en hombres mayores
de 65 años.
Raza: es más frecuente en hombres
de raza negra.
Nacionalidad: es más común
en América del Norte y en Europa Noroccidental y menos frecuente
en Asia, África, América Central y América
del Sur.
Dieta: las grasas parecen tener un
papel en el cáncer de próstata, favoreciéndolo.
Algunos estudios ha puesto énfasis en que los hombres que
comen más grasas, comen menos cantidad de frutas y verduras
y que puede ser esto lo que aumente el riesgo de cáncer y
no el hecho de comer grasas. Parece ser que los licopenos, que se
encuentran en niveles altos en algunas frutas y vegetales, hacen
disminuir la posibilidad de cáncer.
Actividad física: realizar una
actividad física regular y mantener un peso adecuado ayudan
a disminuir el riesgo de cáncer de próstata.
Alteraciones genéticas: en familias
en las que uno de sus miembros, como el padre o un hermano han tenido
cáncer de próstata, está aumentado el riesgo,
en otro miembro, de sufrir esta enfermedad. Parece ser que los genes
HCP-1, HPC2, HPCX y CAPB aumentan las posibilidades de sufrir la
enfermedad. También otros estudios han probado que la alteración
de un gen que codifica la proteína PTEN, unida a la disfunción
de otro, el que sintetiza la proteína p27kip1, favorecen
la aparición de cáncer de próstata.
Actividad hormonal: la testosterona
en un principio "dispara" el crecimiento del cáncer
de próstata, pero cuando este tumor está en una fase
avanzada, la testosterona consigue detener el crecimiento. Las razones
de esta actividad no se conocen todavía pero existen estudios
que están investigando la función de la testosterona
para emplearla en la lucha contra este tipo de cáncer.
Muchos de estos factores no pueden cambiarse, pero otros, como la
dieta o la actividad física, sí.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda disminuir la
ingestión de grasas y elegir muchas comidas de origen vegetal.
Se recomienda comer cinco o más raciones de frutas y vegetales,
también es aconsejable la ingestión frecuente de pan,
cereales, productos de granos, arroz y pasta.
La dieta mediterránea tradicional ayuda a prevenir
este tipo de cáncer.
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