| TRATAMIENTO Cada
vez son más los pacientes que deciden tener un papel activo en su enfermedad,
conocer todo lo que concierne a la patología para poder tomar algunas de
las decisiones que determinen el tratamiento más adecuado, cuál
conlleva menos efectos secundarios etc. Sin embargo, a veces, el shock que supone
enfrentarse a una patología como el cáncer impide a los enfermos
y a su familias pensar con claridad y hacer todas las preguntas que, de otro modo,
se plantearían. En la actualidad, el de páncreas es uno de
los tumores más difíciles de controlar incluso con los tratamientos
disponibles. Este es el motivo que puede llevar a muchos médicos a animar
a sus pacientes a participar en un ensayo clínico, una opción
que puede resultar muy interesante y de gran utilidad para algunas personas. Infórmese
sobre si en el hospital donde está siendo tratado se lleva a cabo alguna
investigación sobre su patología, tal vez en ese caso pueda participar
y tener acceso a medicamentos experimentales o a determinadas terapias en experimentación. El
cáncer de páncreas sólo puede curarse si se detecta en etapas
muy tempranas de la enfermedad, antes de que las células enfermas hayan
comenzado a propagarse. Sin embargo, cuando no es posible curar al paciente y
eliminar completamente el cáncer, porque éste ya está demasiado
extendido, existe otro tipo de medicina, paliativa, que puede prolongar la vida
del paciente en las mejores condiciones posibles, controlando el dolor y los problemas
causados por la patología. La elección final dependerá
de factores tan variados como la edad o el estado de salud general del paciente,
la fase en la que se encuentra el tumor etc. Éstas son algunas de las alternativas:
- Cirugía.
La intervención quirúrgica puede
hacerse sola o combinada con algunas sesiones de radioterapia y quimioterapia.
La extensión de la operación dependerá del tamaño
del tumor, su localización... En la actualidad, en el momento del diagnóstico,
sólo el 20% de los tumores pancreáticos puede extirparse. El procedimiento
estándar que se utiliza se llama pancreáticoduodenectomía
o procedimiento de Whipple. Según el estado del paciente y del tumor, el
cirujano extirpará la cabeza del páncreas y una parte del intestino
delgado, la vía biliar y el estómago así como los tejidos
circundantes, o bien el páncreas entero y el bazo (en lo que se conoce
como pancreatectomía distal). Otra intervención más agresiva
es la pancreatectomía total, durante la que los médicos extraen
completamente el páncreas, pero también una parte del intestino
delgado, la vía biliar, la vesícula, el bazo y los ganglios linfáticos
más cercanos. Cuando el tumor está bloqueando la vía
biliar o el duodeno, los cirujanos pueden practicarle al paciente una especie
de 'bypass'. Un 'puente' que permitirá a los fluidos discurrir normalmente
a través del sistema digestivo y además aliviará los síntomas
de la ictericia y los dolores derivados de ese taponamiento. Similares resultados
pueden obtenerse sin necesidad de recurrir al 'bypass'. Basta con insertar un
stent biliar en la zona taponada, una pequeña malla que permite mantener
abiertos ambos conductos. La mayoría de las operaciones requieren
que los pacientes permanezcan ingresados en el hospital durante varios días
para recuperarse, excepto en los casos de los stents biliares tras cuya colocación
la mejoría puede ser muy rápida e inlcuso el paciente puede volver
a casa al día siguiente. En el resto de los casos, es normal que el paciente
se encuentre cansado y débil en los días inmediatamente posteriores,
y la mayoría necesita estar al menos un mes de reposo en su casa después
de abandonar el centro hospitalario. Además, lo habitual es que los
pacientes pasen varios meses a base de líquidos, e incluso con alimentación
intravenosa, debido a que la extirpación de una parte del páncreas
suele acarrear dificultades a la hora de digerir los alimentos. Poco a poco podrán
ir retomando su alimentación normal, a medida que les vayan retirando los
tubos del abdomen. Uno de los efectos secundarios más frecuentes es
el dolor, aunque éste puede controlarse fácilmente gracias a los
fármacos analgésicos. En algunas ocasiones, si el organismo no es
capaz de volver a producir insulina en niveles adecuados, el operado puede desarrollar
diabetes. El pronóstico de estos pacientes es significativamente mejor
si puede extirparse el páncreas. Cuando la operación es imposible,
este cáncer resulta fatalmente mortal (el promedio de supervivencia es
de apenas un año). Incluso con la intervención, el porcentaje de
curación es inferior al 50%. - Radioterapia.
Ésta
es una terapia local, que afecta únicamente a la zona sobre la que se aplican
las radiaciones, a diferencia de la quimioterapia, que se considera sistémica,
porque llega a todas las zonas del organismo. Las radiaciones pueden aplicarse
después de la operación para tratar de eliminar completamente las
células enfermas que hayan podido sobrevivir en la zona, o como tratamiento
paliativo para aliviar el dolor y otros problemas provocados directamente por
el cáncer. - Quimioterapia.
El uso de este tipo de fármacos
está dirigido a matar las células cancerígenas, aunque los
médicos también pueden recomendarlo para reducir el dolor o hacer
disminuir el tamaño de la tumoración antes de entrar en el quirófano.
Puede emplearse un solo medicamento o bien en combinación con otros agentes,
o incluso añadiendo sesiones de radioterapia. La falta de apetito, náuseas
o pérdida de peso provocados por estos agentes terapéuticos son
comunes a todos los tipos de cáncer, no sólo al de páncreas.
En cualquier caso, las recomendaciones coinciden, llevar una dieta sana y equilibrada,
tratar de descansar adecuadamente, y realizar actividades motivadoras. - Fármacos.
Para tratar de suplir el papel de un páncreas completamente sano,
los médicos pueden recurrir a la administración de algunos fármacos
que reemplazarán las funciones que, en condiciones normales, realizan las
hormonas. Es el caso de las tabletas enzimáticas pancreáticas, que
mejoran la capacidad del organismo para absorber nutrientes, o las inyecciones
de insulina que se aplican con la intención de equilibrar los niveles de
esta hormona en el organismo. |