| TRATAMIENTO El
tratamiento vendrá determinado por el tamaño del tumor y si ha habido
extensión a los ganglios u otras zonas del cuerpo. Por lo general, cuando
el tumor es menor de 1´5 centímetros de diámetro, la cirugía
es suficiente para terminar con el cáncer y no se precisa de quimioterapia.
Si el tumor mide más de 6 centímetros se suele administrar quimioterapia
después de la cirugía. Cuando el tumor es mayor de 9 cm., puede
administrarse quimioterapia antes de la cirugía para intentar reducir el
tamaño. La intervención quirúrgica permite el control
local de la enfermedad y llevar a cabo un diagnóstico riguroso
gracias a que se pueden determinar las características del tumor y el número
de ganglios afectados por células malignas. La radioterapia
consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir
o disminuir el número de células cancerosas. Es un tratamiento local
que se administra después de la cirugía conservadora (cuando se
emplea después de la mastectomía es porque se considera que existe
riesgo de que el tumor se reproduzca). Se desarrolla a lo largo de unos días
(los que el oncólogo y el radiólogo hayan creído convenientes),
y la paciente va de forma ambulatoria a la clínica o sala donde se realice
la radioterapia; no tiene que estar ingresada para ello. En sí,
el tratamiento dura unos minutos. No es doloroso sino que es algo parecido a una
radiografía sólo que la radiación es mayor y está
concentrada en la zona afectada. Lo que se consigue con la radioterapia es disminuir
el tamaño del tumor, para luego retirarlo quirúrgicamente o, una
vez realizada la intervención, limpiar la zona de células malignas.
Los efectos secundarios de este tratamiento son
cansancio o fatiga, inflamación y pesadez en la mama, enrojecimiento y
sequedad en la piel (como después de una quemadura solar), que suelen desaparecer
tras seis o 12 meses. La acción de los aparatos suele estar muy focalizada
de manera que sus efectos suelen ser breves y, generalmente, bien tolerados por
las pacientes. Una buena combinación de descanso, actividad física
y prendas delicadas puede atenuar estas molestias. (*
Véalo en imágenes) La quimioterapia
consiste en la administración de medicamentos que destruyen las células
cancerosas y evitan la aparición del tumor en otras partes del cuerpo.
Existen varias vías de administración, pero las más frecuentes
son la vía oral y la vía intravenosa. No es necesaria
la hospitalización para recibir este tratamiento, se puede hacer de forma
ambulatoria. Esto dependerá del estado de la paciente y del tiempo de duración
del tratamiento, uno completo puede prolongarse entre cuatro y ocho meses. El
tratamiento quimioterápico puede realizarse a modo adyuvante, es decir,
sumado a la cirugía o como tratamiento único, para los casos de
recidivas y que la cirugía no sea una solución. La quimioterapia
neoadyuvante es aquella que se realiza antes de la cirugía y sólo
en algunos casos. En la actualidad, se están realizando numerosos estudios
sobre este tipo de tratamiento para valorar la eficacia de esta terapia. Lo
que se quiere conseguir con ella es aumentar el número de pacientes a las
que se les realice una cirugía conservadora de la mama. Se realizará
en aquellos casos en los que el tumor tenga un tamaño determinado, para
que se reduzca con los fármacos y pueda extraerse en su totalidad sin necesidad
de extirpar más tejido mamario, siempre que no haya afectación ganglionar.
La quimioterapia adyuvante se realiza después de la cirugía
para eliminar las posibles células cancerosas que hayan quedado en cantidades
microscópicas e impedir su crecimiento. Sólo hay un 10%
de todas las pacientes que no reciben tratamiento postoperatorio y que son aquellas
que tienen afectados los ganglios y el tumor es menor de 1cm. o los receptores
hormonales son positivos. Estos medicamentos se administran a modo de
ciclos, con un período de recuperación entre cada uno.
La duración total del tratamiento varía en función de la
quimioterapia que precise la paciente pero oscila entre tres y seis meses.
Los efectos secundarios de la quimioterapia:
Debido a que son medicamentos muy fuertes, presentan unos efectos secundarios
que, en algunos casos, resultan muy molestos. Hay que decir que se administran,
junto con ellos, otros fármacos que disminuyen algunos de esos efectos.
Los más frecuentes son: - Náuseas y vómitos.
- Pérdida de apetito. - Pérdida del cabello. - Llagas en
la boca. - Cansancio. - Riesgo elevado de infecciones debido a una disminución
de los glóbulos blancos. - Cambios en el ciclo menstrual. - Hematomas.
La quimioterapia como tratamiento para las recaídas (cuando vuelve
a aparecer el cáncer en la otra mama o en otro órgano) se administra
de la forma que hemos descrito anteriormente, sólo que la dosis tendrá
que ser la apropiada al estadio del cáncer. Junto a la quimioterapia,
se administrará tratamiento hormonal, en los casos de metástasis.
La forma de administración es alternando unos y otros. Generalmente,
lo que se quiere conseguir con estos tratamientos es disminuir los síntomas
de la paciente, no se pretende la curación. La terapia
hormonal consiste en la administración de fármacos que
bloquean la acción de las hormonas que estimulan el crecimiento de las
células cancerosas. Se les da a aquellas pacientes que tienen
receptores hormonales positivos, esto viene a ser el 60-70% del total de las pacientes
diagnosticadas con cáncer de mama. Hace años se realizaba
la extirpación ovárica para impedir la acción de las hormonas
pero, en la actualidad, esta técnica no se emplea y en su lugar se utiliza
la terapia hormonal. Últimamente se están
empleando nuevos fármacos para esta terapia, que son los siguientes:
- Fármacos antiestrógenos o moduladores eléctricos del
receptor estrogénico. - Agonistas de la hormona luteinizante, a nivel
de la hipófisis, que se encarga de la producción de estrógenos
en mujeres premenopáusicas. - Fármacos de la aromatasa, enzima
que produce estrógenos en mujeres cuyos ovarios ya no los producen, es
decir, en mujeres menopáusicas. - Fármacos de tipo de la progesterona.
Los efectos secundarios de estos fármacos
son parecidos a los síntomas que se dan en la menopausia, es decir, sofocos,
nerviosismo, etc. En algunas mujeres posmenopáusicas se ha visto otros
riesgos como un aumento de la tromboflebitis, etc. Estos medicamentos
tienen varias vías de administración que se elegirán en función
de lo que decida el médico y la paciente. Estas vías son la oral,
la subcutánea y la intramuscular (a través de una inyección).
La cirugía se realizará
una vez obtenido el resultado de la biopsia. Con ella, se pretende conseguir la
extirpación total del tumor. Dependiendo de éste, la cirugía
será más o menos complicada. La cirugía conservadora
de la mama consiste en extirpar el tumor intentando conservar la mayor cantidad
de tejido mamario intacto. En función del tamaño del tumor tenemos
los siguientes tipos de cirugía: Lumpectomía:
extirpación del tumor junto con un borde de tejido normal. Mastectomía
parcial o escisión amplia: extirpación del tumor junto con
una cantidad mayor de tejido normal. Cuadrantectomía:
extirpación de un cuarto de la mama. Estos tipos de cirugía
se realizará en aquellos casos en los que el tumor sea pequeño,
alrededor del 15% de los casos, la cantidad de tejido que se extrae es tan pequeña
que no se nota mucha diferencia entre la mama operada y la que no lo ha sido.
Los índices de supervivencia entre las mujeres que ha sido intervenidas
con cirugía conservadora y las que se han extirpado la totalidad de la
mama a una son idénticos. Éstas son las opciones de la cirugía
radical: Mastectomía simple:
se extirpa la totalidad del tejido mamario, pero se deja el músculo subyacente
intacto y suficiente piel como para cubrir la herida. La mama se reconstruye con
más facilidad si los músculos pectorales y otros tejidos que se
encuentran debajo de la misma quedan intactos. Esta técnica se emplea cuando
el cáncer es invasivo y se ha extendido dentro de los conductos mamarios.
Mastectomía radical modificada: se
extirpa toda la mama, algunos ganglios axilares del mismo brazo de la mama y una
pequeña sección del músculo pectoral.. Mastectomía
radical: se extirpan el tumor y la mama, los músculos pectorales
subyacentes y los ganglios axilares. Biopsia
del ganglio linfático centinela: durante la intervención
quirúrgica, se inyecta un colorante o una sustancia radiactiva en la zona
del tumor. La sustancia es transportada por la linfa y si es captada por el primer
ganglio, que es el que puede contener mayor número de células cancerosas,
se extirpan más ganglios. Si no contiene células malignas, no se
extirpan los demás. Las posibilidades de supervivencia son mayores si no
están afectados los ganglios axilares. Esta biopsia no se realiza si el
tumor está muy localizado y es muy pequeño, pero, en caso de no
ser así, se hace para intentar evitar los problemas que pueden ocurrir
al extirpar los ganglios linfáticos. El
linfedema: es una complicación que ocurre en una o dos mujeres de
cada 10 intervenidas. Esta complicación consiste en una inflamación,
rigidez o dolor y pérdida de la movilidad en el brazo después de
la extirpación ganglionar. La mujer, una vez operada, deberá evitar
coger peso con ese brazo y realizar ejercicios violentos. El tratamiento a este
problema es mediante masajes o vendajes de compresión. Se está realizando
una nueva técnica, que está en estudio, que consiste en una liposucción
para extraer la grasa que se almacena en el brazo. Reconstrucción
mamaria: por lo general, para realizar una reconstrucción de la
mama, la mujer tiene que pasar dos veces por quirófano, una para la mastectomía
y otra para la implantación de la prótesis. Generalmente
no se suele realizar a un tiempo porque se precisaría estar mucho tiempo
bajo anestesia y se prefiere hacerlo en dos intervenciones distintas. No existe
ningún inconveniente para que la paciente se intervenga cuando ella lo
crea conveniente. El implante suele ser de silicona o de suero salino.
No todas las mujeres, que han sido sometidas a una mastectomía radical,
quieren realizarse un implante de prótesis. El hecho de pasar nuevamente
por un quirófano y someterse a una anestesia y cirugía con la posterior
recuperación, hace que algunas opten por las prótesis artificiales. *
REPORTAJE GRÁFICO: Coraje al desnudo |